Janire y Jose
Janire y José se pusieron en contacto conmigo un año antes de su boda. En un principio no supe nada de ellos, así que di por hecho que al final no contaban conmigo, pero muchos meses después me escribieron para contarme que habían tenido una situación personal que les había obligado a parar la organización de la boda, pero que si no era muy tarde, sí querían que yo fuera su fotógrafa. Quedamos una mañana en uno de mis sitios favoritos de Salamanca, el alcaraván, y en seguida hicimos click.
Su boda es muy especial para mi porque fue una de las primeras que contraté como trabajadora independiente, bajo mi nombre, y fue la primera que hice después de dejar mi trabajo de teleoperadora y solo dedicarme a la fotografía. Siempre van a tener un huequito especial en mi corazón.
Su día fue muy emocionante. Primero hicimos los preparativos en el hotel Las Cabañas, en Peñaranda de Bracamonte. El traje y los zapatos de José fueron de la tienda Anamont y el vestido de Janire era de Atelier de novias y los zapatos unos espectaculares Manolo Blahnik. La maravilla de peinado y maquillaje estuvo a cargo de Oui Novias. Los preparativos suelen ser de mis momentos favoritos del día porque es donde conozco a la familia, creo el vínculo y documento los momentos más íntimos del día, me encanta formar parte de eso.
Toda la boda se celebró en la finca El Ventorro, un lugar con unos alrededores preciosos, muy de campo y la ceremonia fue civil, en una zona arbolada preciosa que decoraron con flores absolutamente increíbles de la Floristería Martina que se encargó de todos los detalles flores de la boda, incluido el ramo de la novia.
La ceremonia no pudo ser más emocionante, Janire llegó en un coche antiguo que pertenecía a su familia y todo el mundo estaba muy emocionado durante todo el enlace, incluida yo. Además, como sorpresa, un familiar de la novia, que es de origen vasco, apareció tocando música tradicional vasca, lo cual fue muy emotivo.
Para el rito de la boda como tal, Janire y Jose eligieron la ceremonia de los relojes de arena y las alianzas que intercambiaron son de la joyería Lambarri.
Después de esto pudimos sacar un ratito a solas con ellos para la sesión de fotos y de vídeo, que se lo hicieron los compañeros de Synim Project, con los que he trabajado y colaborado bastantes veces.
El cocktail fue en uno de los jardines de la finca y el banquete dentro de uno de los salones, donde disfrutaron de una comida y de los típicos regalos y bromas que se hacen los amigos.
Al acabar, antes de pasar a la discoteca, los novios sorprendieron a los invitados con un grupo en directo, Distrito Pop. Tener música en directo en vuestra boda siempre es un gran acierto, tanto si es en el cocktail como si es antes de la discoteca, siempre animan un montón y aportan algo diferente a vuestro día. Es como vivir en un concierto con todos tus amigos y familiares, de verdad que muy recomendable. Después de este subidón llegó la fiesta y el desmadre. Adoro cuando los invitados tienen ganas de pasarlo bien, lo dan todo y no se cortan aunque les estén grabando y fotografiando. En esta boda lo dieron todo tanto que hay fotos que mejor no compartir por aquí, creo que es es el objetivo de tu fiesta de boda jaja.
Después de este resumen, ahora sí, os dejo con el resumen de esta boda tan bonita y especial que siempre voy a recordar con mucho cariño.


